La Chanca
La almadraba es una de las artes de pesca tradicionales más antiguas del Mediterráneo y del Atlántico oriental, utilizada principalmente para la captura del atún rojo durante sus migraciones. Es una técnica que combina conocimiento ecológico, habilidad marinera y una fuerte dimensión cultural.
Con orígenes fenicios y romanos, y con gran peso económico y social en los pueblos almadraberos —Barbate, Conil, Zahara, Tarifa— la almadraba es mucho más que un modo de pesca: es canto, lenguaje, creencia, identidad, conocimiento, tradición y patrimonio.
Muestra de todo ello es la Chanca, centro de Interpretación y documentación del mar, el atún y las almadrabas, de Conil, Cádiz. Es un conjunto de edificaciones del siglo XV (construido por el Duque de Medina Sidonia entre 1540 y 1560), destinada a la industria almadrabera. Durante la temporada de pesca, aquí se troceaban los atunes, se salaban y se introducían en barricas para su comercialización. Finalizada la temporada, la Chanca se convertía en un gran almacén de pertrechos y demás utensilios empleados para la almadraba como las barcazas, bolla, anclas y redes.
En sus más de 7.000 metros cuadrados de superficie, la Chanca acoge un centro de interpretación y documentación que resalta las relaciones culturales e históricas que unen a Conil con el mar y las almadrabas.
El centro de interpretación y documentación dispone de dos edificios, un almacén de Pertrechos y otro de la Sal, donde se pueden encontrar restos arqueológicos que ayudan a entender los orígenes del municipio, maquetas sobre los diferentes sistemas de pesca y videos donde se explica la pesca tradicional a través del arte de la almadraba.
Signo de identidad
Todo este arte y patrimonio es un signo de identidad para las y los lugareños, que cada año viven la época de la almadraba con gran intensidad y sentimiento. Por eso hemos querido poner la Chanca en nuestro radar, un espacio que recomendamos visitar.
Destacamos el espacio decorado y construido con barras de madera que se asemejan a la estructura de un barco, el cual acoge vídeos, textos y demás materiales que explican la técnica de la almadraba de boca de las y los propios vecinos de la localidad (también con textos en braille para aquellas personas con dificultades oculares).
Llama la atención el espacio destinado a las cuerdas, donde cada visitante puede sentirse pescador por un ratito y probar a crear diferentes nudos marineros.
En definitiva, la Chanca es un espacio que recobra su sentido a través de la cultura que recoge lo que con tanto cariño guardan en sus conocimientos muchos de los habitantes de Conil.
Un lugar a visitar para quienes durante las próximas vacaciones tengan como destino las costas gaditanas.